Obvio

|
Tengo lo que me he buscado, así que ¿de qué me quejo?

Garabateando

|
A través del libro de Betty Edwards Aprende a dibujar. Un método garantizado he descubierto que me apasiona el dibujo. Así que aquí estoy yo, llenando hojas y más hojas de garabatos, soñando en blanco y negro y con gente esbozada, como en el viejo video de A ha, que abajo les pongo. Lamentablemente, Dios me ha dado entusiasmo pero no talento, así que mis dibujos están como poseídos, porque me salen otras personas diferentes a las retratadas, pero parecen todos de buena familia y agradables, así que en conjunto estoy muy satisfecha. Y espero preserverar (que yo sé muy bien como terminan en mí estas obsesiones temporales) y ¿quién sabe? tal vez algún día lograré que, por ejemplo, mi dibujo del Dr. House se parezca a él y no al retrato robot de un asesino en serie.

Casablanca, 3.0

|
¡Qué triste destino el mío! Si el avión no hubiese tenido que regresar por la niebla, hoy sería la reina de Luxemburgo o de algún país de esos que están en los mapas pero que no sabes si existen en realidad porque ¿quién conoció alguna vez a un luxemburgués? ¿o a uno de San Marino? ¿ha estado alguien en Albania, por ejemplo? Bueno, el caso es que yo podría ser la primera dama de alguno de esos lugares, y ahora estoy tirada aquí, en Casablanca, junto al hombre más aburrido del planeta. Porque Rick es un tostón, yo no sé qué le vi en París, aunque juro que allí, ustedes no lo van a creer, pero ¡le vi reír a carcajadas! Y ahora ahí está, siempre con su café a vueltas, que no sabe hablar de otra cosa, que si no sabes quién estuvo el otro día, y que si tengo que comprar manteles nuevos, que si nos fríen a impuestos... Ah,y también habla del capitán Renault, que esa es otra, se han hecho uña y carne, a mí ya me da qué pensar, tanta amistad, tanta camaradería, pues por mí que se casen, si quieren, porque yo me voy. Ya no aguanto más esta ciudad, con tanto calor, moscas, esta gente tan... yo no quiero ser mala, pero yo soy de otra clase, ¡soy Ilsa Lund, joder!, no hay más que verme, mi estilo, mi educación, mi belleza no pegan con esta ciudad de... bueno, no voy a seguir que me pierdo. Yo me voy y dejo a Rick con su manía de usar chaquetas blancas, que no hago otra cosa que ir y venir a la tintorería, además de que ya no le sientan bien, porque ha engordado y todos sabemos que el blanco no favorece a los gordos. Y que se quede con Renault o con Mercedes Benz o con quien le dé la gana, y que le cante Sam As time goes by porque yo, si oigo una vez más esa maldita canción voy a hacer que se coma las teclas del piano, y el pobre Sam no tiene la culpa, él no hace más que decir: "esa no,jefe, si quiero le canto otra, no sé, la polka de la cerveza, es muy alegre, todo el mundo se pone a brindar cuando la oye, le vendría bien al negocio". Pero Rick dalequetepego con que le toque la misma, qué cansino es.
Pues aquí se pudran todos, yo voy a ordenar al servicio que haga mi equipaje y me largo en el primer avión que haya, intentaré buscar a Victor, aunque no creo que le haga especial ilusión verme, al fin y al cabo tampoco se entristeció mucho cuando me quedé en Casablanca, a él lo único que le importa es luchar por la libertad, que lo oyes y parece que él solito liberó Europa y parte del extranjero, y es gracioso, porque en realidad es un cobarde, si ve una araña y se pone a chillar como una nena.
En realidad creo que no me apetece volver a verle,creo que me voy a ir a Hollywood y hacerme actriz, que no sé por qué pero me parece que no se me va a dar mal del todo, ya me estoy viendo sobre la alfombra roja y recogiendo mi oscar, y hasta es posible que el discurso de agradecimiento lo termine diciendo "siempre nos quedará París" o algo así, que es una frase muy bonita y muy tierna, porque, eso tengo que reconocerlo, haciendo frases impactantes Rick era único, yo le tengo apuntadas varias, como la de "creo que es el principio de una hermosa amistad" o "de todos los cafés del mundo tenía que venir al mío", que la verdad es que ya fue casualidad, sí, mala suerte la mía, yo que ya me había olvidado de él me lo vuelvo a encontrar y me monto películas. Pero eso también ya pasó, yo ahora lo que quiero es tener mis propias frases, quiero ver mundo, ¡quiero ser YO! Bueno, o Ingrid Bergman, que tampoco está nada mal.

"A veces pienso mal"

|
Hoy les pongo un fragmento de la película argentina El Frasco. Yo me aplico plenamente la frase, pero en realidad sustituiría el "a veces" por "casi siempre".



Por cierto, y para aclarar las cosas, lo de "pensar mal" aquí no significa pensar aviesamente, sino de manera equivocada o directamente estúpida.

El invierno de nuestro descontento

|
Me has dicho que tu perro murió, ya hace un tiempo. Me he quedado helada, no sé por qué. Porque no lo había visto más que una vez ¿te acuerdas? Fuimos a la playa. Era un día frío y soleado de invierno, quedamos para pasear por la arena y lo trajiste para que jugara. Sabes que no me gustan los perros, pero el tuyo me cayó bien al instante. No sé, tenía una cara simpática, y parecía buena gente. Estuvimos correteando al borde del agua, de vez en cuando le tiraba un palo y él me lo traía. Si yo estaba distraída hablando contigo, él se paraba y me miraba muy serio y paciente, esperando que yo recogiese el palo y le acariciase, diciéndole lo listo que era; entonces él inclinaba la cabeza,modesto, y esperaba otra oportunidad de demostarme que mis elegios los merecía plenamente. Cuando nos sentamos después de una larga hora de paseo y charla, con las chaquetas cubriéndonos por completo y con la respiración humeante, él se puso a investigar los alrededores, y de vez en cuando nos traía algún tesoro recién descubierto: una madera finamente labrada por el oleaje, un pedazo de flotador, una cadena oxidada y un cristal brillante y hermoso como un diamante. Este me lo puso directamente en el regazo, y por la cara con que lo miraste no me quedó más remedio que dártelo, a pesar de que me hubiese gustado quedármelo.
Pero de aquella tarde en la playa sólo conservé el recuerdo, ni una foto que pueda dar una ligera idea de la belleza de aquel atardecer, con un sol como pintado a placer sobre un cielo de atrezzo. Tú ya ni vives aquí, ni casi te acuerdas de lo que era esa vida de paseos por la arena, las conversaciones sobre todo y nada, las cervezas en una terraza hasta que las manos no respondían y las miradas confiadas. Y por encima hoy me cuentas que tu perro se murió. Y yo no he podido parar de llorar desde entonces, para tu desconcierto y el mío.

Mi día del gurú

|
Que me perdonen los odiadores de obviedades, de los libros de autoyuda y de recetas milagrosas, pero hoy tengo ganas de decir lo siguiente y siento ser tan poco original: Las cosas son como son, eso ya lo sabemos, y contra eso no hay nada qué hacer; pero al final, si perseveramos, si no nos rendimos, no sé cómo pero lo que hoy damos por perdido terminará por arreglarse. La clave está en no desfallecer ni dejarse llevar por la oleada de desesperanza porque al final, si tenemos fe en nosotros mismos, podremos, ya lo verás, claro que lo haremos.